No se recordaba una diosa tan venerada desde los tiempos de la Séptima y es que desde que el árbitro decretara el final del partido las calles de la Castellana se convirtieron en un auténtico hervidero de gente camino de la diosa Cibeles. Allí aguardaron la llegada del equipo liderado por Raúl, y como manda la tradición bufanda al cuello y bandera del Real Madrid para engalanar a la diosa..